El Beluga de Irán llega a Borda Eulari
Una de las cosas que nos encantan de la aventura Shah Prestige son esos momentos espontáneos en los que sacamos un tarro de Beluga de Irán durante una comida y vemos cómo cambian las caras. Esa noche en el Borda Eulari, en Andorra, sucedió exactamente así.
Una mesa cómplice
Jérôme, nuestro amigo Kadda —quien nos acompaña y nos ayuda en la aventura Shah Prestige desde sus inicios— y yo estábamos sentados en el Borda Eulari para una comida entre cómplices. Habíamos traído nuestro Beluga de Irán Shah Darya. Sin grandes puestas en escena. Solo el deseo de compartir.
Cuando el chef Amaro se acercó a nuestra mesa, le propusimos probarlo.



La reacción de Amaro
Un chef no miente. No sobre la calidad. No sobre lo que siente en boca. Y Amaro no mintió: apreció el Beluga de Irán de inmediato, sin reservas, y rápidamente expresó su interés en incluirlo en su carta.
Para nosotros, es la segunda vez en poco tiempo que un profesional de la restauración andorrana reacciona así ante Shah Darya. Ya no es una coincidencia, es una confirmación.
Lo que nos aportan estos encuentros
Estas noches en los restaurantes de Andorra no son simples comidas. Son conversaciones, intercambios, validaciones sobre el terreno que ningún estudio de mercado puede reemplazar. Cuando un chef como Amaro prueba su producto y quiere incluirlo en su carta, sabe que está en el buen camino.
Y Kadda, presente esa noche como a menudo, puede atestiguarlo: Shah Darya no necesita muchas palabras para convencer.

