“Brutal” — cuando El Celler d’En Toni valida Shah Darya
Hay noches que validan un proyecto mejor que cualquier panel de control. Aquellas en las que profesionales exigentes, acostumbrados a lo mejor, prueban sus productos y no necesitan buscar las palabras durante mucho tiempo.
Esa noche en El Celler d’En Toni, referenciado en la Guía Michelin de 2018 a 2026, eso es exactamente lo que sucedió.
Una mesa bien elegida
Jérôme y yo teníamos una cita con Marcel Besolí, el dueño del lugar, y Roberto, chef de cocina del restaurante Cal Roka. Dos hombres de oficio, dos paladares afinados. Habíamos traído el Kaluga Signature y el Beluga de Irán.
La degustación se hizo de forma sencilla, alrededor de la mesa, con una copa de vino tinto. Y cuando Roberto probó el Beluga de Irán, solo necesitó una palabra —en catalán, directa, sin dudar:
“Brutal.”
En catalán, brutal significa excepcional. El tipo de cumplido que se usa cuando los superlativos ordinarios ya no son suficientes. Difícil de superar.



Maridajes improvisados, memorables
La noche se transformó en una verdadera comida cómplice. Entre plato y plato, Jérôme y yo empezamos a improvisar —unos granos de Shah Darya sobre las gambas, luego sobre una trufa de chocolate. La amargura del chocolate, la redondez de la trufa, la salinidad persistente del caviar —un maridaje improbable sobre el papel, inolvidable en boca.
Estos pequeños momentos improvisados entre personas a las que les gusta comer son a menudo los más hermosos.
La conclusión que importa
Al final de la noche, Marcel nos anunció que deseaba incluir Shah Darya en su carta. No por cortesía, sino por convicción. Para Jérôme y para mí, es un aval precioso. El de un profesional que elige nuestros productos para ofrecerlos a su exigente clientela.
Nuestro paladar no nos había mentido. Marcel y Roberto acababan de confirmarlo.


